EPÍLOGO.
PACIENCIA REVOLUCIONARIA E IMPACIENCIA CONCEPTUAL.
LAS TRIBULACIONES DE LENIN, LECTOR DE LA CIENCIA DE LA LÓGICA.
Antonio Sánchez Domínguez.
“La revolución siempre es imposible cinco minutos antes de que ocurra”.
<<Empieza la primera guerra mundial y Vladimir Illich Uliánov, alias Lenin, se retira a Suiza a leer un libro llamado Ciencia de la Lógica, libro escrito por Georg Wilhelm Friedrich Hegel un siglo antes y libro considerado, se dice suele decir, uno de los textos más arduos y exigentes del canon filosófico occidental. Su dificultad es célebre. Era la de Lenin una lectura urgente, pero no en el sentido psicológico, no; era más bien una lectura que no se podía posponer, que exigía una suerte de retirada táctica en pos de una estrategia de victoria, una lectura que correría de manera paralela al colapso del mundo, a aquella guerra que borraría a más de diez millones de personas de la faz de la tierra. No solo se retiró aquel Lenin a aquella Suiza a leer aquel libro, no; se retiró y lo anotó, lo anotó y lo subrayó como se anotan y subrayan las cosas que no admiten atajos, que exigen paciencia al más impaciente, y a veces colocaba Lenin interrogaciones y a veces comentaba Lenin el texto con pequeñas frasecillas o palabras sueltas, y, a veces también, acosaba Lenin las palabras de Hegel con exclamaciones en los márgenes. Los Estados subrayaban en el mundo de los hechos su soberanía, y Lenin subrayaba que la soberanía del método matemático tal vez no era la soberanía que rige el método de la Filosofia>>.