La pandemia planetaria provocada por la COVID19 en el año de gracia 2020, annus horribilis, ha mostrado que el siglo XXI es viral o no es, tanto en lo biológico como lo informático y hasta lo cognitivo. Buscaremos mostrar que la hipótesis de virología compleja:
lo viral como motor de la historia bio-antropo-lógica de la humanidad comporta un dato interesante para tomar consciencia de que hay, en toda crisis, complexus en emergencia, de que somos seres de religación, seres de triada religada, de BioTerríCultura, como lo propone Edgar Morin: Individuo↔Sociedad↔Especie.
La COVID19 ha puesto de manifiesto que lo viral requiere conjugar, inmediatamente y en contexto, lo urgente y lo esencial, lo multidimensional; sabiendo identificar la complejidad en situación. Se requiere entonces: movilización individual y colectiva, estrategias defensivas y reforzadoras, preventivas y prospectivas, a nivel de la identificación molecular del virus y la concepción de vacunas, al mismo tiempo y sin tregua. Está también en juego la capacidad institucional de un país a conjugar, con pertinencia, la triada Ciencia-Tecnología-Economía, para identificar y combatir lo viral, elaborar y producir vacunas eficaces, así como para proceder a su implementación sanitaria, ética y pedagógicamente, para conjugar la triada Salud/Seguridad/Libertad, individual y colectivamente, propia al equilibrio de poderes institucionales en una democracia representativa. Esto implica, evidentemente: evaluación estadística, probatoria y responsable del riesgo/beneficio sanitario en el individuo, la sociedad, la especie. Está en juego, por eso mismo, para poder combatir la infección de un virus que se transforma en pandemia: la relación interconectada de lo sanitario, lo científico, lo económico, lo tecnológico e industrial, lo socio-cultural, educativo, jurídico y ético-político.