En 1932, el joven Jacques Marie Lacan se dirigió a Rudolph Loewenstein para hacer un análisis. Poco se ha escrito al respecto y las versiones publicadas no han considerado las implicaciones de que fuese parte de una formación institucional, específicamente en la Sociedad Psicoanalítica de París. Por eso es necesario estudiar los documentos pertinentes para comprender lo que sucedió y, sobre todo, preguntarnos quién fue el analista de Lacan.