Tus versos sugieren que la poesía no es un lujo, sino una forma radical de mirar el mundo. En un siglo XXI marcado por la velocidad, la sobreinformación y la crisis ecológica, ¿qué lugar crees que ocupa hoy la poesía? ¿Puede aún conmover o transformar?
La poesía es un artículo de primera necesidad, como el pan. De hecho, propongo que los libros de poemas se vendan en las panaderías, sería maravilloso. Imagínate que, entre las hallullas, las marraquetas o los panets, que es un típico pan catalán, se vendieran libros de poemas, y que los versos de los grandes poetas de todos los tiempos olieran a pan recién hecho. Se multiplicarían las ventas de los libros, incluso de los panes, sería como un milagro moderno de panes y libros. La poesía, así como el arte en general, no debería intentar explicar el mundo, ni siquiera entenderlo (tampoco se deja), sino aceptarlo con toda su ambigüedad y sinsentido.