“… para mí Nietzsche está tan inextricablemente unido con Sils Maria como Heráclito con el santuario de la diosa en Éfeso. Fue su optimum en el Norte… En el silencioso mundo montañoso de la Alta Engadina, en el entorno saturado de formas y colores de la limpia Sils Maria, donde parece flotar como una promesa el aroma del Sur cercano sobre los dos picos del Piz Badile, entró el hombre más solitario, orgulloso y tierno de nuestro siglo en su reino originario, igual que el hijo de un rey nacido en el destierro… Nietzsche no simpatizaba sólo con el paisaje, sino también con las personas. Cuando las equívocas recensiones sobre sus escritos comenzaron a perderse hasta allá arriba y el médico, el maestro y el párroco, con los que acostumbraba a charlar en el café, las leyeron, se alegró tanto de la ausencia de curiosidad impertinente en estos señores, como divertido vino a resultarle observar cómo todos ellos hacían, del modo más discreto, en su presencia alusiones a la ‘peligrosa materia explosiva’… Cuando Nietzsche me recogió en la mañana del 9 de septiembre de 1886, nuestro primer paseo fue a la península (Chasté)… Pronto estuvimos sobre el primer promontorio. Aquí había compuesto Nietzsche en otro tiempo, cuando todavía no había caminos que facilitaran el acceso a este lugar… tumbado sobre el musgo y los brezos llenos de sol… una parte de su ‘Zaratustra’. Aquí había deseado ser enterrado cuando le llegase la hora…» Meta von Salis dixit… y sigo con las correcciones de mi libro «Nietzsche. Ideología pagana»…
Como yo estoy unido con Polignano a Mare….