Como se formam as verdades que organizam uma sociedade? De que maneira instituições, saberes e práticas passam a definir o que somos e como devemos nos comportar? Essas são algumas das perguntas que fazem da obra de Michel Foucault uma referência que continua provocando as ciências humanas décadas depois de sua morte.
El debate, abierto hace ya tiempo, respecto a cómo iban a transformar las redes sociales las formas de vinculación directa y en vivo entre los individuos va despuntando horizontes que no coinciden exactamente con las prospecciones de las que se había alertado.
La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) se acerca, a paso firme, a la conmemoración de su primer centenario en 2028. Este hito constituye, por sí mismo, un motivo de legítimo orgullo y profunda alegría. Lo es, ciertamente, para quienes formamos parte de esta casa de estudios o mantenemos algún vínculo con ella, pero también para Valparaíso, para Chile y para una amplia comunidad académica y cultural que trasciende nuestras fronteras, proyectándose hacia América Latina e incluso Europa y más allá.
¿Hay infierno? Las vida que se despliegan en condiciones siempre adversas e inhumanas, a las que les sobrevienen, como losas gigantes, aconteceres que parecen tener entidad propia y les azotan sin miramiento, ni piedad alguna, durante años, a veces tantos como la vida misma, están habitando un infierno riguroso y único. Pero también, aquellas vidas de sujetos con mentes que ahondan en las profundidades de la existencia misma, que se boicotean posibles miradas reparadoras, que son el rastro imborrable de experiencias pavorosas; esas vidas también tienen lugar en el averno.
Unos y otros parecen víctimas de un castigo eterno, cuya única salida es morir con todo el cuerpo, porque más deseable es este fenecimiento que una supuesta “vida” que no es más que una agonía en el orco.