Éric Marty, desde la literatura, se interroga: ‘¿por qué el siglo XX se tomó en serio a Sade?’ Su
pregunta no es sólo erudita, nos resulta acuciante hoy ante el horror que se ha abierto con los archivos Epstein, por no hablar de Abu Ghraib y Gaza.
Sin pretender reducir la compleja trama política y económica del fenómeno, no es posible ignorar
que la mirada crítica del gramsciano Pier Paolo Pasolini, en “Salo o los 120 días de Sodoma”, anticipó premonitoriamente la isla que Epstein preparó para sus “invitados”.
Pasolini ahí avanzó la tesis fílmica de que el fascismo desemboca en los horrores sadeanos. ¿Será que el siglo XXI ha acogido la herencia de la intelectualidad gala que divinizó al Marqués?
Su celebración parece haber sido específicamente francesa, pues antes que Pasolini, Adorno y Horkheimer ya habían situado la escritura de Sade en línea directa con el fascismo. Por su parte, Lacan puso a Sade en el centro del debate ético que concierne al psicoanálisis. ¿Por qué?
La trascendencia de Sade, vehiculada por sus comentadores (como Foucault, Klossowski, Sollers o Barthes) ha alcanzado dimensiones éticas, políticas y sexuales que, sin citarlo directamente, trasminan en la vida contemporánea, en la práctica analítica y no sólo en los debates intelectuales que ya no son sólo franceses, sino también anglosajones y latinoamericanos.
Por ejemplo, el psicoanálisis ha sido recientemente atravesado por Sade, a través de Roland Barthes y su noción de “lo neutro”, que Éric Marty, editor de las obras completas de Barthes, fue el primero en ubicar como una noción digna de atención para el psicoanálisis, pero que Jean Allouch promovió con entusiasmo al final de su vida.
Con todo, la omnipresencia de Sade no siempre es visible, subyace implícitamente a tesis y
posiciones, de ahí que sea insoslayable una lectura de su obra y, sobre todo, un recorrido por
quienes tanto influyen hoy día en la discusión contemporánea, para intentar situar las implicaciones en la función del analista de aquello que en 1958 Lacan presentó como ‘goce’.
El Semillero de psicoanálisis propone tres jornadas matutinas alrededor del libro de Éric Marty “¿Por qué el siglo XX tomó a Sade en serio?”
Por Manuel Hernández

