Xi Jinping recordó a Trump que Estados Unidos no debía caer en la Trampa de Tucídides, momento del discurso que al americano – incluso tras la traducción- le seguirá sonando a chino.
Llegó mi última conferencia de Chile ya con la mente puesta en España. La dediqué a Hegel y el mundo contemporáneo. Era un título neutro, que ponía fin a un ciclo dedicado a Hegel y la guerra. Como dije en la conferencia, esta se debía titular Hegel en Pekín. Es conocido el libro que Arrighi publicó en 2007 titulado Adam Smith en Pekín: Orígenes y fundamentos del siglo XXI. Hoy, dos décadas después, se ve hasta qué punto el título no refleja ya la evolución de nuestro mundo. Adam Smith fue el origen del liberalismo. Hegel se opuso a su comprensión de la sociedad civil y elevó el papel del Estado a verdadero conductor del proceso moderno. Hoy, el pensamiento que inspira a Pekín es Hegel, no Adam Smith.